Éste es, por lejos, uno de los proyectos que más tiempo y trabajo me llevó.

Todo empezó cuando en una casa vecina tiraron abajo una araucaria gigante. Un árbol enorme de por lo menos 50 años. Una lástima, pero no iba a dejar que se desperdicie. Las opciones eran un asado o un banco, opté por la segunda.

Sin pintar aún

Antes de ir a trabajar entré todos los recortes que pude, ramas de aproximadamente un metro de largo y de 8 a 15 cm. de diámetro.

Madera

Estuvieron un par de meses apiladas hasta que un día comencé a quitarle la corteza, probé primero con un formón pero tardaba demasiado. Luego probé con un hacha pequeña hasta que encontré una técnica. La idea era de un pequeño golpe cortar la corteza hasta llegar a la madera y continuar el movimiento usando toda la hoja del hacha, cortando tiras de unos 20 cm. de corteza, que todavía estaba húmeda.

Luego de quitarle la corteza y empezar a planificar como armarlo, estuvieron apiladas unos meses más, bajo techo esta vez, en parte para que se sequen bien y en parte buscando el momento en que iba a estar libre para hacerlo.

En la primera oportunidad que tuve comencé a construir las patas, en forma de “h”. La idea era hacer una muesca en la madera que quedaría horizontal para que apoye en la pata delantera y otra muesca en la pata trasera donde encajaría la pieza horizontal. Para hacer las muescas empecé con el serrucho hasta la profundidad deseada y luego con el formón y el martillo de goma fui rebajando la madera.

Patas

Inicialmente traté de encolarlas y usar tarugos de madera largos para unir las piezas, pero al hacerlo todo a mano éstas no encajaban perfecto y la unión no era muy fuerte que digamos. Entonces compré tornillos largos a los que luego tapé con tarugos más cortos para ocultarlos.

Patas

Una vez terminadas las patas en “h” seguí por el asiento, de la misma forma con el serrucho y el formón les hice una muesca donde encajarían en las patas y las atornillé y luego tapé con tarugos de madera. Atornillar todo me costó muchísimo, la madera ya estaba muy dura, eso que los había agujereado previamente con una mecha ligeramente más chica que el tornillo.

También probé echarle wd40 y mejoró un poco, pero no era suficiente, seguía rompiéndome las manos. Entonces decidí que era mejor romper una o dos puntas de un destornillador al ajustarlas a un taladro eléctrico, mucho mejor.

Ahora ya tengo un destornillador eléctrico decente, un poco tarde, pero ya ha evitado otras roturas de manos que documentaré en otra ocasión.

Una vez terminado el asiento puse otra madera mas a modo de respaldo y luego otra de refuerzo entre las patas delanteras y otra entre las patas traseras.

El último paso fue taparle todos los tornillos con tarugos, cortarle el sobrante, lijar todo y pintar con Cetol color cedro.

Ya pintado

Luego le corté un poco las patas ya que había quedado muy alto, ya esperaba tener que hacer esto pero decidí dejarlo para el final.

Aquí se lo puede apreciar en su ubicación final:

Terminado y en su ubicación final

Como dije antes, este proyecto fue uno de los que más trabajo me dio (20 hs. como mínimo), pero también uno de los más gratificantes, como la mayoría de las cosas que hago con madera.

Tengo proyectos de electrónica y también de programación (este blog por ejemplo es uno), pero nada terminado y digno de publicar. Sólo es cuestión de tiempo.